ADVERTENCIA y DESCARGO: Salud & Sociedad es una revista electrónica de divulgación. Reproducimos investigaciones propias y Noticias provenientes de medios acreditados. No constituimos un servicio de comercialización o atención médica. Toda la información disponible es volcada en estas páginas.

  Principal Contenidos

Dirección editorial: Dra. Adriana O. DONATO

Tuberculosis en la Argentina

 

Como señala la doctora María Cristina De Salvo, directora del capítulo de tuberculosis de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR), "que todos los años se notifiquen alrededor de 13.000 nuevos casos (como sucede en la Argentina) no es un buen signo, porque la efectividad de un programa contra la tuberculosis se demuestra por una reducción de al menos un 10% anual".

El aumento de la pobreza, la marginalidad y el hacinamiento que experimenta desde hace años el país constituyen un obstáculo en la lucha contra esta enfermedad, asegura esta especialista, al igual que la imposibilidad de implementar los llamados tratamientos directamente observados o DOTS, que garantizan el cumplimiento del tratamiento por parte de los pacientes.

Justamente, el lema elegido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el Día Mundial de la Tuberculosis, que se celebra hoy, es "El tratamiento DOTS me curó a mí: ¡también te curará a ti!" Esa organización sanitaria considera esta modalidad de tratamiento como la herramienta fundamental para cerrarle el paso a esta enfermedad, que cada día afecta a 20.000 personas en todo el mundo y que mata a otras 5000. Se estima que en el mundo la epidemia que protagoniza el bacilo de la tuberculosis -el Mycobacterium tuberculosis - crece un 3% cada año.

Los mitos
Vacuna: contra lo que se cree, la personas que recibieron la BCG también pueden contraer tuberculosis. La vacuna tan sólo evita las formas más graves y diseminadas de la enfermedad.
Contagio: no se necesita un contacto muy cercano con un paciente para contagiarse. El contagio puede ocurrir con sólo compartir varias horas en un lugar cerrado (como un avión) donde alguien con tuberculosis tosa.

Diagnóstico y tratamiento

Desde hace algo más de 25 años la tuberculosis es una enfermedad fácilmente curable en la casi totalidad de los pacientes, siempre y cuando éstos sean diagnosticados en forma temprana y cumplan con el tratamiento antibiótico.

En la Argentina, y en buena parte del mundo en desarrollo, estas dos premisas suelen ser pasadas por alto. Según la doctora De Salvo, jefa de la División de Neumotisiología del hospital Tornú, "es muy común que los pacientes adultos con tuberculosis lleguen a la consulta médica recién cuando presentan espectoraciones con sangre, un síntoma que delata un grado medianamente avanzado de la enfermedad".

"Estos pacientes dejan pasar hasta seis meses sin consultar, pues sólo le dan importancia a lo que les pasa cuando se encuentran con sangre al estornudar y se asustan."

Por otro lado, una vez diagnosticada la enfermedad, y a las pocas semanas de iniciado el tratamiento, es común que los pacientes comiencen a sentirse mejor. Es entonces cuando buena parte de ellos decide por cuenta propia darse el alta. "En algunos lugares del país la tasa de abandono del tratamiento es de alrededor del 35 o el 40%", asegura De Salvo.

El abandono de los tratamientos lleva con pasmosa facilidad a las recaídas y a que los enfermos que se creen curados sigan diseminando el bacilo de la enfermedad. Se estima que una persona con tuberculosis sin tratamiento puede contagiar a otras 10 a 15 personas en un año.

Para frenar esta cadena de contagio expertos sanitaristas propusieron, hace unos años, una estrategia que revirtiera el sentido de la consulta: que no sean los pacientes los que acudan a los hospitales para buscar los antibióticos para la tuberculosis, sino el personal paramédico (enfermeras, asistentes sociales) el que vaya al domicilio del paciente para llevarle los medicamentos y verificar que el paciente efectivamente los tome. De eso trata el DOTS.

"En la Argentina es muy difícil llevar adelante una estrategia de este tipo -afirma De Salvo-. En primer lugar por la escasa disponibilidad de personal paramédico de los hospitales. Segundo, porque en un hospital como el Tornú más de la mitad de los pacientes viene de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, lo que hace impracticable supervisar el cumplimiento del tratamiento.

"Al menos en las grandes ciudades, como Buenos Aires, es difícil de llevar adelante una estrategia de este tipo; si ha funcionado en el interior, donde a veces es más fácil supervisar el tratamiento de los pacientes", concluye De Salvo.

Por Sebastián A. Ríos De la Redacción de LA NACION

 

Arriba Contenidos

Buscar

Contenidos

Correo

Créditos

Inicio

Cuadernos de Bioética


INSTITUCIONES
C.H.E. del H.I.G.A. (Comités de Bioética)
ELABE~Mainetti
 

Observatorio Indígena

ProDiversitas a.c.
Servicio de Información Ambiental (S.I.A)

REVISTAS
Drogas

SIDA

Salud & Sociedad

PROGRAMAS
Cát. de Bioética y Derecho
Cát de Derecho de los Pueblos
Indígenas

Economía, Derecho y Sociedad

DPI & Mercado

Cát. Biotech & Derecho

PROPUESTAS
Marea baja - Maré baixa
"Love Parade 1997"

por Lena Szankay

Salud & Sociedad es un servicio de www.bioetica.org


Todos los productos mencionados son marcas registradas o marcas comerciales de sus respectivas organizaciones y el Copyright de los artículos publicados es propiedad de sus autores.


Última modificación: 12 de Mayo de 2007.