ADVERTENCIA y DESCARGO: Salud & Sociedad es una revista electrónica de divulgación. Reproducimos investigaciones propias y Noticias provenientes de medios acreditados. No constituimos un servicio de comercialización o atención médica. Toda la información disponible es volcada en estas páginas.

  Principal Contenidos

Dirección editorial: Dra. Adriana O. DONATO

Medicamentos genéricos

 

La controversia desatada entre los distintos actores de la salud.

Fuente: Ricardo D. Velchoff - Agenda Unite 

Publicado el 11/12/2002

 

 En Argentina un sector minoritario de la nación superconsume medicamentos; una mayoria poco y nada. En este escenario una alentadora perspectiva de recetar genéricos no esta exenta de serios problemas de resolver. Regular la oferta no exime de los grandes problemas de la salud que se encuentran en la baja demanda por los bajos ingresos

Existe coincidencia en afirmar, que la erogación en medicamentos en la Argentina, es absurdamente alta, significando el 32% del gasto en salud. Esto determina un consumo exagerado de remedios sin acción probada y con un costo por unidad relativamente elevado en relación con otros países de América Latina y algunos desarrollados.

Antes de la devaluación, Argentina era el quinto país mas caro del mundo en materia de medicamentos. Desde la devaluación los fármacos aumentaron en promedio un 60%, llegando en algunos casos hasta un 350%.

Mientras más de la mitad de la población argentina no tiene acceso a Medicamentos Básicos Esenciales (MBE), -y de no mediar un cambio de raíz, esta situación se profundizará conduciendo a un futuro incierto a las inmensas mayorías empobrecidas el consumo de medicamentos crece en el mundo a una tasa sostenida del 7 a 8 % anual desde hace varios años, y se advierte que esto se produce con mayor rapidez en los países desarrollados.

La Argentina integra el grupo de alto consumo, con una pequeña porción de la población con altísimos niveles de consumo, y una gran parte sin posibilidades de acceso a medicamentos esenciales. La tendencia se inscribe en el comportamiento regional. Es que América Latina redujo su participación en el consumo de medicamentos, concentrándose este consumo en los sectores de mayor poder adquisitivo, no correspondiéndose este hecho con las necesidades sanitarias sino con las posibilidades económicas.

La oferta de medicamentos nacional la producen algo más 280 laboratorios tanto de capital de origen nacional y multinacional, pero solo 25 se quedan con el 75% de las ventas. En el año 2000 la industria local se quedaba con el 54% de las ventas y las multinacionales con el 46%. El mercado de medicamentos en nuestro país esta ubicado desde hace años entre la primer docena del ranking mundial. En términos relativos, el mercado nacional representó el 1.5% (1976), el 1.3% (1985) y el 1,4% (1996) de las ventas mundiales.

El 80% del gasto ambulatorio en medicamentos, lo hacen las familias, y éste alcanza montos de 4.229 millones en nuestro país. Mas allá de los motivos que obligan a esta situación (falta de cobertura de salud, seguros que no cubren todos los medicamentos, pago de un plus sobre el precio de lista, etc.), el mercado de medicamentos en Argentina -del cual el 97% corresponde a fabricación nacional-, involucra cifras elevadas de pago al extranjero por importación de insumos y pago de regalías.

Durante la década del 90 el número de unidades de medicamentos vendidos por año en nuestro país descendió un 15% ( de 470 a 400 millones de unidades). Sin embargo la facturación se elevó un 80% (de 2.100 millones a mas de 3.800 millones de pesos convertibles) porque se introdujeron marcas más caras, porque se comercializaron envases mas pequeños y porque aumentó el consumo de medicamentos de venta libre.

Parados sobre este escenario descrito a trazos gruesos la Cámara de Diputados sancionó el 29 de Agosto pasado la Ley que obliga a los médicos a recetar medicamentos por su nombre genérico, se desató una controversia entre los distintos actores del área de salud con declaraciones y acciones judiciales que no dejan lo suficientemente claro el alcance e incumbencia de la medida a los ojos de la opinión pública y aún la publicada.

Previo a entrar a los distintos aspectos del debate es menester tomar en cuenta algunas definiciones para saber de qué hablamos cuando hablamos de medicamentos genéricos:

ü       Medicamento Genérico: la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo define como el medicamento que es registrado una vez vencida la patente del innovador y que demostró ser bioequivalente con aquel, es decir que demostró tener los mismos efectos terapéuticos que el medicamento original que le sirve de referencia. La especialidad farmacéutica genérica debe demostrar la equivalencia terapéutica con la especialidad de referencia mediante los correspondientes estudios de bioequivalencia que incluyen los específicos de biodisponibilidad. En otras palabras es exactamente igual al original. Nombre Genérico: La OMS define al nombre genérico de un medicamento o Denominación Común Internacional (DCI), como el verdadero nombre del fármaco haciendo referencia al nombre científico del principio activo con el que se lo reconoce internacionalmente.

ü       Bioequivalencia: dos especialidades de un mismo principio activo son bioequivalentes cuando sus biodisponibilidades son semejantes en tal grado que pueda esperarse que sus efectos sean esencialmente lo mismo. Esto significa que ambos productos pueden ser intercambiados sin merma o modificación de sus efectos terapéuticos y adversos. Internacionalmente se acepta que a igual biodisponibilidad, los efectos farmacológicos son también iguales.

ü       Biodisponibilidad: es la cantidad y velocidad (tiempo insumido) con que un principio activo alcanza la biofase (sitio de acción). Es decir, en que cantidad y en cuanto tiempo está "disponible" la droga en el sitio de acción. Se determina mediante la curva " concentración / tiempo".

ü       Medicamento original o innovador: es aquél que contiene un principio activo nuevo y con el que se ha realizado una investigación y un desarrollo completos y al que la autoridad sanitaria competente autoriza para la comercialización.

ü       Licencias o "segundas marcas": es el mismo producto que el innovador pero comercializado por otras Compañías Farmacéuticas con autorización expresa del dueño de la patente del anterior.

ü       "Copias" o productos "esencialmente similares a otros ya autorizados": son los que tienen el mismo principio activo, pero no fueron autorizados por el innovador. Estas "copias" pueden tener nombre de fantasía o la Denominación Común Internacional (DCI), o sea el nombre de la droga seguido del nombre del titular o fabricante: esta última situación ha llevado a confundirlos con los genéricos.

ü       Medicamentos Básicos Esenciales: nos referimos con esta denominación a un número muy pequeño de drogas que cubren el 95 % de las patologías y que por lo tanto hacen que el tratamiento de dichas patologías sean más eficientes.

Luego de aclarar estos conceptos, podemos afirmar que en la Argentina no hay medicamentos genéricos, sino solamente copias.

Hay dos formas de recetar un medicamento: por su nombre comercial (o nombre de fantasía) y por su nombre genérico (o principio activo). Esto último es lo que se conoce como Denominación Común Internacional.

En nuestro país para los tratamientos ambulatorios los médicos prescriben medicamentos, salvo contadas excepciones, por su nombre comercial o de fantasía. En cambio en el ámbito hospitalario la prescripción es por su nombre genérico.

En la carrera de Medicina en las distintas Universidades, durante la enseñanza de Farmacología los estudiantes aprenden la denominación genérica de las drogas, que asimismo es la que se utiliza en los trabajos científicos y la que emplean los distintos organismos internacionales.

Por otra parte la OMS recomienda la prescripción por la Denominación Común Internacional y la utilización de Medicamentos Esenciales, en base a aplicación de criterios de eficacia, efectividad, seguridad, conveniencia y costo.

La ley argentina reafirma lo resuelto por el Ministerio de Salud en el mes de marzo (2002) en cuanto a la prescripción por el nombre genérico. En esencia obliga:

ü       Al médico, a prescribir medicamentos por el nombre genérico de la droga o principio activo, junto a la especificidad de la dosis y la unidad. Asimismo le brinda la posibilidad de sugerir algún nombre comercial.

ü       A la industria farmacéutica, a colocar el nombre genérico en los prospectos, envases o cualquier documento donde se publicite la marca.

ü       A las farmacias: a ofrecer al público todas las especialidades medicinales que contengan el mismo principio activo.

ü       Al Ministerio de Salud, a controlar la aplicación de la Ley.

Cabe acotar que la regulación y fiscalización en el ámbito de medicamentos es competencia compartida por la Nación y las provincias. Las provincias, en general han mantenido las funciones de fiscalización y vigilancia, mientras que la Nación a través de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), se ha concentrado en el control de calidad y registro de productos. Sin embargo, no se ha alcanzado aún un acuerdo sobre las competencias en el ámbito de la regulación de medicamentos. En algunas provincias, el registro y control de los mismos constituyen funciones no delegadas, habiendo por ello desarrollado legislación propia, como por ejemplo la provincia de Buenos Aires.

A Favor

ü       ¿Quienes respaldaron la sanción de esta Ley? Los Secretarios de Salud de todas las provincias, la Confederación Médica de la República Argentina (COMRA), la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), la Confederación de Clínicas y Sanatorios Privados de la República Argentina (CONFECLISA), la CGT, Universidades, las cámaras que agrupan a las empresas de medicina prepaga.

ü       El Ministerio de Salud de la Nación dice pretender, al impulsar la sanción de la Ley, mejorar la accesibilidad de la población al uso de medicamentos y reducir sustancialmente los costos a través de la elección de los consumidores en el mostrador de la farmacia de acuerdo al precio mas conveniente ofrecido. Esto se basa en la enorme diferencia de precios que hay entre las distintas marcas.

En Contra

ü       Las tres cámaras de la industria farmacéutica: Cámara de Especialidades Medicinales (CAEME) que nuclea a los Laboratorios Multinacionales, Centro Industrial de Laboratorios Farmacéuticos (CILFA) y Cooperativa de Laboratorios Farmacéuticos (COOPERALA), ambos conformadas por los laboratorios nacionales, y la Asociación Médica Argentina (AMA).

ü       La industria farmacéutica aduce que en la Argentina el mercado es de " productos de marcas"; que esta ley permite la sustitución de medicamentos que son similares pero no intercambiables entre sí (solamente comprobable por estudios de biodisponibilidad); y que proliferará la venta de medicamentos ilegítimos producidos en laboratorios no habilitados.

ü       La AMA se opone a que la receta médica pueda ser modificada en las farmacias, ya que se trata de un acto de responsabilidad no solamente técnica sino fundamentalmente legal y ello expondría a los profesionales médicos a juicios de mala praxis, a no ser que se les transfiera dicha responsabilidad a los farmacéuticos que sustituyen la prescripción. Por otra parte, las compañías de seguros ya comenzaron a aumentar los seguros de mala praxis, aduciendo que con esta Ley aumenta el riesgo de juicio a los profesionales médicos.

El dato real es que la producción de genéricos actualmente en Argentina alcanza al 8% del mercado. Por supuesto que estamos a favor que se prescriban medicamentos por su nombre genérico y en este sentido la medida impulsada por el Ministerio instaló un tema de crucial importancia en el campo de la salud, como es el del acceso al medicamento por parte de quien lo necesite. Y es probable que se reduzcan costos, sobre todo el relacionado con el gasto de bolsillo.

No es poco como primer paso en una crisis anchísima. Pero en este camino de cien leguas, en primer lugar hay que considerar que la relación que se establece entre el paciente y el médico es, en términos de economía de la salud, una relación de agencia donde se destaca la asimetría de la información, ya que quien padece la patología es el paciente pero quien tiene la información es el profesional y lo que el mismo prescriba no puede ser rebatido por el paciente.

En segundo lugar, ahora el sitio donde se adquiere el medicamento, la farmacia, se transforma en clave ya que se le brinda la posibilidad de sustituir la marca sugerida. Nótese que en el mejor de los casos, la asimetría de la información sigue presente, en este caso a favor del farmacéutico. Sin embargo la situación es mas peligrosa, ya que las farmacias tal cual las conocimos años atrás con el farmacéutico atendiendo al público, no existen más. Basta recorrer las sucursales de las grandes cadenas farmacéuticas para comprobar que son atendidas por empleados sin la formación necesaria para poder sustituir una receta.

En tercer lugar porque hay laboratorios que cambiaron los principios activos de los nombres comerciales o marcas con la confusión que ello acarrea. O sea, se mantiene el nombre de fantasía pero con distintas drogas. Sin la debida difusión, la consecuencia es que el profesional por su lealtad a la marca la sigue prescribiendo, pero los resultados obviamente no son los mismos, con el consiguiente daño al organismo de quien lo consumió.

Ninguno de estas cuestiones las atiende la ley vigente; quedan perviviendo. No obstante no sería muy sensato forzar la mano para el lado que consideremos más racional sin antes no contamos con el instrumento político adecuado dotado del poder y del consenso que lo haga obrante. La sociedad que llegó a ominosa situación actual no es una que a muy corto plazo permita abrigar grandes esperanzas de cambio. El poco poder disponible deber ser la base para acumular más masa de decisión política. La solución del problema está en la demanda y en la oferta. En la primera dotándola de poder de compra, en la segunda regulándolo de acuerdo al modelo que surja del consenso.

No es cuestión de batallar contra las multinacionales; sino de regularlas de acuerdo al interés nacional. Las multinacionales son lo que son, y no precisamente carmelitas descalzas. Pero tienen el capital y la tecnología, justamente los que nos hace falta. No es nada fácil, requiere estrategia, pensar política, sumar. La más fácil en los papeles es hagámoslo nosotros mismos ¿cómo si la pobreza y el atraso fueran una cuestión de en manos de quién están los activos y no un asunto absolutamente inscripto en las relaciones sociales, en las relaciones de fuerza, y las restricciones presupuestarias?

Ahora si no centramos en la estructura de la oferta, y la desafiamos sin resolver la cuestión de la demanda o pensando que vamos a abastecerla sin aumentar el poder de compra -y todo lo que ello supone detrás, como respaldo como avance político de la comunidad nacional- vamos a fabricar una gran retroceso, donde las intereses más retrógrados finalmente se imponen.

Sobre éste panorama de desagradable prospecto debemos agregar la explosiva situación generada con el aumento en el precio de los medicamentos y el desabastecimiento reinante consecuencia de la especulación de quienes monopolizan la distribución de los mismos.

Las medidas complementarias tomadas por el gobierno (canasta de medicamentos, compra centralizada con financiamiento internacional), son apenas paliativos -mejor que estén que no- que no resuelven la situación de inaccesibilidad a los medicamentos por la mayoría de la población. Es cierto que el gobierno tampoco se hace ilusiones al respecto.

Desde el lado de la demanda, está claro que con estos salarios y esta distribución del ingreso el modelo de atención sanitaria realmente existente con todos sus errores, omisiones e ineficiencias, no puede ser enmendado debido a que no hay como pagarlo. Es menester entonces enfocar el problema de la accesibilidad de los medicamentos dentro del espectro más amplio de la desastrosa distribución del ingreso existente. Equilibrar ésta, es el prerrequisito, la condición necesaria para plantearnos como sociedad una mejor atención sanitaria para todos.

Arriba Contenidos

¿Qué es un "genérico"? ] Genéricos en la Argentina ] [ Medicamentos genéricos ]

Buscar

Contenidos

Correo

Créditos

Inicio

Cuadernos de Bioética


INSTITUCIONES
C.H.E. del H.I.G.A. (Comités de Bioética)
ELABE~Mainetti
 

Observatorio Indígena

ProDiversitas a.c.
Servicio de Información Ambiental (S.I.A)

REVISTAS
Drogas

SIDA

Salud & Sociedad

PROGRAMAS
Cát. de Bioética y Derecho
Cát de Derecho de los Pueblos
Indígenas

Economía, Derecho y Sociedad

DPI & Mercado

Cát. Biotech & Derecho

PROPUESTAS
Marea baja - Maré baixa
"Love Parade 1997"

por Lena Szankay

Salud & Sociedad es un servicio de www.bioetica.org


Todos los productos mencionados son marcas registradas o marcas comerciales de sus respectivas organizaciones y el Copyright de los artículos publicados es propiedad de sus autores.


Última modificación: 12 de Mayo de 2007.