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Dirección editorial: Dra. Adriana O. DONATO

Coma: ¡el despertar!

 

Ante el misterio del coma postraumático... algunas luces se encienden. Casos:

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Patricio Mezza

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Terry Wallis

 

 

Patricio Mezza

El 27 de noviembre de 2001, Patricio Mezza estuvo a punto de morir atropellado por un tren.

"Estaba trabajando con mi esposo en la bicicletería y fue a cambiar un repuesto -recuerda su mamá, Marcela, que tiene otros siete hijos-. Un tren cruzó y la barrera empezó a levantarse, pero cuando intentó avanzar, el que venía por la otra vía lo llevó por delante. Salió despedido y recibió un golpe muy fuerte en la cabeza."

Ese día se inició para él y su familia una historia conmovedora e inquietante. Y para el equipo de investigación de la División de Neurología Cognitiva y Neuropsiquiatría de Fleni, creado por el doctor Ramón Leiguarda y liderado por Facundo Manes, fue también la oportunidad de explorar algunos de los más recónditos rincones de ese universo casi desconocido y complejísimo que es la conciencia: estudios realizados durante los primeros meses de su convalecencia ofrecen la primera evidencia anatómica de que un paciente en estado de mínima conciencia reacciona ante una voz familiar.

El equipo de Fleni trabaja con el Coma Study Group, de la Universidad de Cambridge, para desarrollar técnicas diagnósticas útiles en la evaluación de pacientes que se encuentran en estado vegetativo; es decir, que podrían conservar fragmentos de conciencia, pero no muestran casi ningún tipo de respuesta frente a su medio ambiente.

Por eso, se interna en un territorio complicado. Por ejemplo, si estos pacientes son capaces de escuchar, como muestra el trabajo, entonces no es indistinto qué se hable en torno de sus camas. Por otro lado, si no se conoce exactamente cómo funciona su cerebro, no se puede realizar un diagnóstico preciso, algo que afecta no sólo las posibilidades de vida de estas personas, sino que también puede causar un terrible sufrimiento a sus familias. "En Inglaterra -afirma Manes-, la Corte decide si alimentar o no a las personas que se encuentran en esta condición. De allí la importancia que revisten estos trabajos." Actualmente hay sólo cuatro grupos en el mundo que estudian estos pacientes con resonancia magnética funcional: en Buenos Aires, Nueva York, Cambridge y Bélgica.

Patricio, que entonces tenía dieciséis años, quedó en estado de coma y llegó a ser desahuciado. Pero gracias a la exquisita percepción de sus padres -que notaron tenues signos de vida y rehusaron darse por vencidos- y a la tarea de médicos e investigadores, hoy puede hablar, cantar, comer y tomar solo, y hasta camina con ayuda.

"Cuando lo internaron no nos daban ninguna esperanza -cuenta Marcela-, pero al cuarto día un médico nos dijo que había una oportunidad. Por medio de la fundación Prosalud lo trasladamos al Hospital Austral. Estando en coma, superó una infección intrahospitalaria, una neumonía y una cirugía pulmonar. La mitad de los médicos lo quería operar y la otra mitad no. El 5 de marzo de 2002 lo trajimos a Fleni."

En los días que siguieron al accidente, Sergio y Marcela Mezza notaron que cuando ellos ingresaban en la habitación y le hablaban, el monitor que controlaba el corazón de su hijo se aceleraba. De alguna forma, Patricio tenía una débil conexión con el mundo exterior.

"Cuando llegó a Fleni estaba con los ojos abiertos", recuerda Marcela. Allí lo atendió un equipo multidisciplinario formado por médicos, neurólogos, kinesiólogos, fonaudiólogos y psicólogos que, junto con un biólogo y una física intentan comprender qué sucede en el cerebro cuando una persona está en estado de coma, vegetativo o de mínima conciencia.

"Esta investigación surgió de la demanda de las familias. Muchas veces nos dicen que, cuando entran los seres queridos en la pieza , estos pacientes transpiran o mueven las manos -explica Manes-. Intentamos averiguar qué sucede en el cerebro de algunos de estos pacientes, porque no existe todavía un criterio científico para responder a esta pregunta, que tiene importantes implicancias éticas y legales."

"Es más, cuando Patricio aún estaba en la instancia aguda, se consideró que tenía criterios de muerte cerebral -agrega Lisandro Olmos, director del Centro de Rehabilitación de Fleni en Escobar-. Muchas veces existen situaciones intermedias que no tienen definición. Hay pacientes que están en estados vegetativos y entrando en estados de conciencia mínima que no reúnen criterios ni para uno ni para el otro."

Tras la evaluación inicial, el equipo de Fleni decidió someter a Patricio a un programa de estimulación intensivo y casi permanente, mediante técnicas sensitivas y de utilización de fármacos para mejorar el grado de conexión con el medio. "En este caso particular, el traumatismo de cráneo era bastante reciente; es muy diferente cuando se evalúa un paciente con años de evolución", explica Olmos.

Entonces, le pidieron a la madre de Patricio (cuando estaba entre un estado vegetativo y de mínima conciencia) que le leyera párrafos de un libro que le gustaba mucho, "El Principito", mientras obtenían imágenes de resonancia magnética funcional. Así pudieron observar que se iluminaba un área del cerebro relacionada con el reconocimiento de voces y otra relacionada con las emociones, la amígdala.

Hace un par de semanas, Manes presentó este trabajo en la reunión conjunta de la Sociedad Internacional de Neuropsicología y la Sociedad de Neuropsicología Alemana, que se realizó en Berlín. "Controlamos todos los resultados con el equipo de la Universidad de Cambridge que trabaja con nosotros -cuenta Tristán Beckinschtein, el biólogo del equipo-. Uno de los datos más sorprendentes es que, cuando el paciente escuchaba la voz de su mamá, también se activaba el giro fusiforme (que interviene en el reconocimiento de caras familiares)."

Ahora, los investigadores están estudiando otros ocho pacientes con cuadros similares. Esperan desarrollar un patrón de activación cerebral que permita identificar cuáles son capaces de recuperarse y cuáles no. "Sabemos que es un proyecto muy ambicioso y debemos ser extremadamente cautos, pero también que ahora es posible usar estas nuevas técnicas para estudiarlos", reconoce Manes

Mientras tanto, las evidencias sugieren innumerables interrogantes. Por ejemplo, si los pacientes en coma, vegetativos o en estado de mínima conciencia son capaces de aprender, o si -como se pregunta el doctor Leiguarda, director de Fleni- en el futuro será posible estimular las áreas sanas del cerebro para ayudar a la reorganización de las más enfermas. "Sería fascinante", afirma.

Por Nora Bär  LA NACION

 

Terry Wallis

Terry Wallis tenía 19 años cuando, el 13 de junio de 1984, la camioneta en la que iba junto a un amigo se salió del camino y cayó en un terraplén. Su compañero murió, pero Wallis pudo ser rescatado sólo al día siguiente.

Estaba en coma, y así permaneció por años para luego ingresar en lo que los médicos denominan estado vegetativo crónico persistente . "Es muy frecuente que las personas que sufren un traumatismo de cráneo a raíz de un accidente experimenten este cuadro", señaló a LA NACION el doctor Martín Nogués, jefe de neurología del Cemic.

"A diferencia de las personas en coma que permanecen todo el tiempo con los ojos cerrados, quienes se encuentran en estado vegetativo crónico persistente tienen períodos de vigilia y de sueño (abren los ojos durante el día, para luego cerrarlos al dormir), aunque su mirada y los movimientos de sus ojos no tienen ningún contenido de conciencia; es decir que no presentan ninguna comunicación con el mundo exterior", agregó.

Lo excepcional del caso de Wallis es haber podido recuperar la conciencia y el habla después de casi 19 años. "No conozco ningún caso de la literatura médica en el que una persona se haya recuperado después de tantos años", confirmó el doctor Nogués.

Claro que la recuperación de este joven de 19 años que hoy se encuentra en un cuerpo de 39 no ocurrió de un día para otro. Jerry, su padre, contó a la CNN que un par de años atrás comenzó a mejorar. Así, empezó a responder a las preguntas de sus familiares guiñando los ojos y con gruñidos en señal de asentimiento o de desacuerdo.

Durante todos estos años en los que Wallis permaneció postrado y en silencio, sus padres y su mujer, Sandy, nunca lo abandonaron. Por el contrario, se turnaron para visitarlo en el Centro de Rehabilitación y Cuidados del condado de Stone, e incluso no dudaron en llevarlo de paseo en sus fines de semana ni de hacerlo participar de las reuniones familiares.  

A Terry Wallis, oriundo del pueblo de Big Flat, en Arkansas, le costará comprender, entre otras muchas cosas, que el Muro de Berlín ya es historia, que Internet y los animales clonados ya existen o que las Torres Gemelas fueron derribadas por un tal Ben Laden.

Tras casi 19 años de haber estado inconsciente, Wallis está convencido de que Ronald Reagan aún lleva las riendas de la Casa Blanca.

Pero quizá la sorpresa mayor haya sido descubrir que su hija Amber, que había nacido poco antes del accidente de tránsito que lo dejó entre la vida y la muerte y puso entre paréntesis su conciencia, cumplió recientemente 19 años.

"Mamá" fue la primera palabra que pronunció Terry Wallis, de 39 años, después de casi 19 años de silencio. Al día siguiente, le pidió "una Pepsi".

Para los expertos del Centro de Rehabilitación y Cuidados del Condado de Stone, en Arkansas, la lenta y progresiva recuperación de Wallis fue posible en gran medida gracias al interés de su familia que durante todos estos años jamás dejó de incluirlo en sus paseos y encuentros familiares.

En una entrevista que concedió a la CNN, la madre de Wallis, Angilee, comentó que, a pesar de haber quedado cuadripléjico como resultado del accidente, su hijo quiere volver a caminar, quiere ponerse de pie por su hija.

En su última película ("Hable con ella"), el cineasta español Pedro Almodóvar retrata la historia de un enfermero obsesionado por una mujer en coma a la que cuida, y que finalmente se recupera. La historia de Wallis no tiene nada que envidiarle, ni siquiera el final feliz.

El 12 de junio último, la madre de Wallis fue a visitarlo al hospital. Como tantas otras veces, durante casi 19 años, la enfermera le preguntó a su paciente si sabía quién era la mujer que lo había venido a ver.

"Mamá", murmuró Wallis para sorpresa de su pequeño y conmovido auditorio. Desde entonces, dijo su padre a la cadena BBC, "no ha dejado de mejorar".

"Fue duro todos estos años ver al hombre con quien me casé postrado en una cama, sin poder comunicarse -dijo Sandy a la prensa-. Todos sufrimos por la situación, pero nunca perdimos la esperanza."

Por Sebastián A. Ríos LA NACION

 

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Última modificación: 12 de Mayo de 2007.